
Exiliosa su mirada
avatada entre su cuerpo
aclamado grita el nombre
de su triste agotamiento.
Sincerado vive en ello
el coraje de sus versos
Imitando a un demonio
de la Tierra de sus tersos.
Crece en él otra vida,
nutrición entre sus venas
que son verdes y sedosas
como el agua de acuarela.
Su carcasa se endurece, dando
fuerza entre sus miedos
Y su vil melancolía
Mata al ser que anda en ello.
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